Retos y desafíos de la Criminología
La criminología como una
ciencia que estudia el fenómeno delictivo sufre en América Latina desafíos reales
y contemporáneos con las condiciones socioeconómicas, las políticas penales y el
conocimiento de la criminalidad. Uno de los retos es orientar el enfoque hacia la
transformación social, dejando de lado la subordinación al derecho penal para
adoptar una perspectiva crítica e independiente.
Entre uno de los principales factores
que agrava la criminalidad es las desigualdades sociales. Estas diferencias
económicas consolidadas por el neoliberal y la globalización conllevan a la exclusión,
marginación y el aumento de la pobreza, lo cual lleva a propiciar el aumento de
los delitos. Por ello América Latina es considerada como las regiones más
desiguales del mundo y registra altos niveles de criminalidad, con porcentajes altos
de homicidios y violencia. Donde especialmente los jóvenes al estar fuera de la
educativo y laboral, son más propensos a involucrarse en actividades delictivas.
Además, la criminología se
enfrenta al populismo punitivo este incitado por políticos y medios de
comunicación, utiliza el miedo y la percepción de inseguridad para justificar
el endurecimiento de las penas y la reducción de garantías legales. Estas políticas
no solo aumentan las personas privadas de libertad, sino que debilita el sistema
penal al centrarse en el encarcelamiento en lugar de la prevención o la
reinserción.
Otro reto es la redefinición
del concepto de criminalidad. Este ha sido fundado por los intereses políticos
y mediáticos. La criminología crítica propone desmitificar esta noción,
analizando cómo los factores económicos y sociales influyen en la creación los
delitos.
Para enfrentar estos desafíos
la criminología, se propone ser más activa en el diseño de políticas públicas
preventivas, que se enfoque en la equidad y la cohesión social. Esto incluye
estrategias como el control del acceso a armas, la regulación de las redes
sociales y el fortalecimiento de los programas educativos y laborales para
jóvenes en situación de vulnerabilidad. Asimismo, se presente crear la necesidad
de desarrollar mecanismos alternativos de resolución de conflictos, como la
mediación y la conciliación. Por ello es esencial de democratizar el derecho
penal y adaptar las leyes a las realidades actuales.
Mejía
C (2024). Uno de los esfuerzos, por tanto, es el de transformar el objeto de
estudio de la criminología en América Latina. Transformar no es eliminar la
reflexión epistemológica acerca de la criminalidad individual y de la conducta
desviada, eje temático fundamental de los estudios criminológicos. La propuesta
consiste en advertir que es necesario colocarse en su tiempo; es la necesidad
de que el derecho penal y la criminología cumplan una función coadyuvante hacia
el cambio social. (pág.4)

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